El poder de la mentira

El poder de la mentira

EE.UU.- El pecado mas común, el peor y en el que todos caemos es la mentira. La mentira se nos presenta muchas veces con diferentes caras y en diferentes facetas.
Muchas veces pensamos que lo que estamos diciendo y haciendo son mentiras blancas o mentiras buenas.

Primero, mentira blanca, rosada, negra, buena o mala sigue siendo mentira. No importa que tratemos de justificarnos diciendo que mentimos a beneficio de otros; mentira será siempre mentira.

En una ecuación matemática podemos decir que: Mentira=Muerte

¿Por que muerte? Por que aparte de estar mintiendo a nuestros padres, amigos y familiares e incluso a nosotros mismos estamos mintiendo a alguien mucho más importante, a Dios.

¿Tu crees que cuando mientes nadie te esta viendo y nadie sabe la verdad? Te equivocas. Dios todo lo ve y todo lo sabe. El esta anotando en el libro de la vida cada paso, cada palabra y cada movimiento que tú haces. Y si crees que Dios se hace el loco y no anota tus mentiras por que son buenas o eran para beneficiar a alguien. Pues te equivocas otra vez. Dios lo ve y lo mira absolutamente todo.

¿Por que la mentira es muerte? Estudiemos un caso particular que nos presenta la biblia.

Ananías y Safira
Un hombre llamado Ananías también vendió una propiedad y, en complicidad con su esposa Safira, se quedó con parte del dinero y puso el resto a disposición de los apóstoles.

—Ananías —le reclamó Pedro—, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno? 4 ¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!

Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Y un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido. Entonces se acercaron los más jóvenes, envolvieron el cuerpo, se lo llevaron y le dieron sepultura.

Unas tres horas más tarde entró la esposa, sin saber lo que había ocurrido.

—Dime —le preguntó Pedro—, ¿vendieron ustedes el terreno por tal precio?

—Sí —dijo ella—, por tal precio.

—¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a *prueba al Espíritu del Señor? —le recriminó Pedro—. ¡Mira! Los que sepultaron a tu esposo acaban de regresar y ahora te llevarán a ti.

En ese mismo instante ella cayó muerta a los pies de Pedro. Entonces entraron los jóvenes y, al verla muerta, se la llevaron y le dieron sepultura al lado de su esposo. Y un gran temor se apoderó de toda la iglesia y de todos los que se enteraron de estos sucesos.
Hechos 5:1-11

Esta claro que Ananias y su esposa se pusieron de acuerdo para mentir. Primero, le mintieron a Dios en el instante mismo en que planearon quedarse con ese dinero. Segundo, mintieron a Pedro diciendo que vendieron un terreno a un precio que no era el real.
¿Qué les paso? Cayeron muertos instantáneamente.

Tu! ¿Estas seguro que cuando mientes no te va a pasar lo mismo?
Cuando aceptas a Jesus en tu corazón, aceptas al Espíritu Santo para que viva en ti y te acompañe siempre. Cuando mientes, te engañas a ti mismo y por ende al Espíritu Santo que habita en ti. Quizás ahora no vas a morir por una mentira pero luego, si no te arrepientes de tus mentiras y no pides perdón, cuando mueras te espera algo terrible. El Juicio de Dios y el destierro de su Reino. En otras palabras EL INFIERNO.

Tu puedes pensar que esto es muy radical, pero en verdad si no te arrepientes es lo que te va a suceder, no importa que “hayas aceptado a Jesus en tu corazón” mientras sigas viviendo en mentira y en oscuridad. Cuando vives en estas condiciones eres tibio. No eres frio ni caliente y Dios te vomitara de su boca.

Ahora que sabes todo esto. Que piensas hacer con tu vida? Cambia, arrepiéntete de corazón, y pide a Dios misericordia y perdón. Fuimos perdonados por que Jesus murió por nosotros, pero si no pides perdón es como que si no valiera lo que Jesus hizo por ti. Nunca es tarde para empezar una vida limpia e integra a los ojos de Dios. El tiempo se agota.
becca